Resumen
La sociedad del conocimiento exige cambios en los paradigmas
educativos que superen las ofertas curriculares basadas en conocimientos
enciclopédicos y eruditos centrados en la transmisión de conocimientos. Hasta
hace poco el uso didáctico de la realidad digital se ha centrado principalmente
en su utilización como recurso complementario -ilustrar ideas o apoyar
explicaciones o complementarlas- en las clases, más que como medio para que el
alumnado trabaje el desarrollo de sus capacidades, procedimientos, actitudes y
quizá, sobre todo, sus competencias. No obstante, ya se ha comenzado a trabajar
en esta nueva perspectiva, pero todavía queda mucho por hacer.
El diseño de nuevas estrategias y formas de aprendizaje de
la historia ha recibido un buen impulso en los últimos años. Propuestas como
las representaciones escénicas de momentos históricos, entrevistas a personas
que vivieron algún acontecimiento importante, juegos de rol, observación de
monumentos, analizar, comparación de hechos, elaboraciones biografías de
personajes importantes de la historia, etc. son actividades que ayudan a que
los estudiantes entiendan mejor la historia, pero la adquisición de la
competencia histórica aún queda más allá. Una reflexión seria sobre la
finalidad de la enseñanza de la historia, apunta más allá, incluso a la
necesidad de que el alumno aprenda a simular la labor del historiador y con
ello que se familiarice a formular hipótesis, aprender a clasificar y analizar
fuentes históricas, el aprendizaje de la causalidad y a iniciarse en la
explicación histórica.
Ahora bien, para que todo confluya en una formación adecuada
se debe partir de la siguiente convicción: “soy profesor de Ciencias Sociales
porque me gusta la docencia y porque soy docente”. Y solo un consejo práctico
al respecto: saber a qué espejo hemos de mirar cuando educamos: ni podemos
educar mirando al retrovisor, dirigiéndonos a quienes educamos con la mirada
puesta en lo que ha sido hasta hoy. Ni podemos educar a otros mirándonos a
nosotros mismos. Nuestro espejo debería ser el propio alumno y sus
potencialidades.
Gómez León, A. (2016) La importancia de aprender a enseñar o
enseñar a aprender a ser docente. Unir.
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