Si a principios de siglo los libros y materiales impresos supusieron una notable transformación, hoy son las mochilas digitales las que van abriéndose camino en el panorama educativo. Aunque los materiales tradicionales siguen muy presentes en las primeras etapas de la enseñanza, en niveles superiores, los viejos encerados han dado paso a las pizarras digitales, los cuadernos a las tablets y así sucesivamente.
A nadie le extraña ya ver a un adolescente portando un smartphone algo que resultaba inimaginable hace apenas unas décadas. Las nuevas tecnologías han llegado para quedarse y su proceso de integración en las aulas es fundamental no solo para adaptar la enseñanza a la realidad digital de la sociedad en que vivimos, sino para educarles en un uso responsable de las mismas.
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