lunes, 13 de mayo de 2019

La formación permanente del profesorado: clave para construir una escuela infantil de calidad.


Resumen

Sabemos que la educación construye al futuro y, sabemos también, que el profesorado, su principal agente, es, consecuentemente, una pieza clave en la consolidación de una sociedad democrática. En este sentido, el docente no puede saberse formado, sino que ahora más que nunca es indispensable continuar formándonos para el desempeño, por otro lado, cada vez más difícil, de la tarea educativa. Así mismo, la formación es, por supuesto, un deber ineludible de todo profesional ante los cambios que se van produciendo en el seno de su trabajo; en nuestro caso, la escuela infantil. El concepto de formación ha sido el espejo en el que se ha ido reflejando el proceso de cambios producidos en la educación. Pensamos que la formación se desarrolla dentro de una cultura profesional y en función de un contexto, desarrollo de competencias, procedimientos y estrategias necesarias para apoyar la intervención en las aulas. Un buen modelo de formación debe tener en cuenta el tipo de profesorado y prácticas educativas de cada centro. La experiencia docente nos enseña que la teoría por sí sola no representa un cambio automático en la práctica, ni siquiera la incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación, tampoco la aparición de nuevos decretos, ni los modelos de formación traídos por agentes externos para que sean aplicados en el centro. «La transformación debe producirse desde dentro, desde la reflexión, el compromiso y el deseo de cambio para la mejora» (Alarcón, 2012, p. 103).

Conclusión        

En este articulo se presenta la visión de lo que se entiende como clave de la construcción de una escuela infantil de calidad y futuro: la formación permanente del docente. Ya que compartiendo la idea que plantea Zabalza respecto a este tema, «la cuestión de la calidad de la Educación Infantil, nos lleva de forma directa a la formación del profesorado» (Zabalza, 2013, p. 49). Sin duda, la calidad de nuestras prácticas educativas pasa por la reflexión sobre ellas y la ilusión por cambiar y mejorar. Es poner en marcha el principio educativo de investigación-acción. Este hecho derivaría de un espíritu crítico y de un saberse en continuo aprendizaje en nuestra profesión. La formación del profesorado debe estar encaminada a mejorar las prácticas educativas, desde sus realidades concretas y orientadas a una mayor calidad de los aprendizajes del alumnado. Por tanto, tenemos que poner en marcha procesos formativos que, partiendo del análisis de las prácticas, permitan la reflexión compartida y que propongan alternativas de mejora. Debemos desarrollar procesos de autoevaluación, no solo de objetivos y finalidades, sino también de procesos para establecer líneas de actuación y mejora.



Vivar, D. M., & Lacal, M. R. P. La formación permanente del profesorado: clave para construir una escuela infantil de calidad. RELAdEI. Revista Latinoamericana de Educación Infantil4(1), 193-209.

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